Despues
de recorrer casi 900 km en poco mas de 24 horas, acabar con arena desertica en
lugares de su cuerpo que ni siquiera conocen la luz del sol, los pies doloridos,
las piernas con unas agujetas que batirían records, el coche más parecido a una
croqueta con ruedas que a un coche… pues a pesar de todo eso podemos afirmar sin
temor a equivocarnos que hemos vuelto a asistir a la mejor y más grande fiesta
que puede ser disfrutada en España. Los que ya lo habéis vivido sabéis muy bien
de lo que hablamos. A los que no, mas les vale ver con atencion este reportaje
e ir reservando su entrada para el año que viene. El viaje Madrid-Monegros se
hizo bastante llevadero entre risas, paradas técnicas y alguna que otra cabezada.
A la llegada al recinto, muy buena organización para evitar atascos y colapsos
en la carretera, dirigiendo casi todo el tráfico hacia caminos paralelos. Aparcamos
y el coche y vemos, para alegria nuestra que nadie ha hecho caso de las recomendaciones
de la organización de no llevar alcohol en el maletero, y nos convertimos en partícipes
de uno de los botellones más grandes que hemos podido ver! Nos preguntamos si
parte de la organización del festival no estuvo también presenta en esa masiva
bacanal, dado que fue necesaria mas de una hora para conseguir nuestra acreditación.
Despues de casi 90 minutos de suspense, conseguimos entrar debidamente acreditados,
aunque a sin tiempo para poder ver a algunos de los artistas que más ganas teníamos
como pueden ser Deep Dish, Christian Vogel, Maral Salmassi o Violadores del Verso.
En compensación, disfrutamos de las ventajas de la prensa especializada en los
Monegros, con la deliciosa cena VIP, mientras escuchábamos la sesión de Stacey
Pullen en el Open Air. Los primeros momentos de brazos arriba de la noche comenzaban
a sucederse mientras dabamos buena cuenta de la comida. En la zona de la cena
pudimos compartir mesa y mantel con gente como Angel Molina, Michael Mayer, Dj
Muerto, Heri & Kong de Activa-t, y tuvimos la agradable sorpresa de encontrarnos
a algunos de los djs que ya habíamos conocido en las sesiones Code, como Chris
Finke y Dj Bold, con los que estuvimos charlando mientras llenabamos nuestra bandeja.
Nos acercamos un rato a la carpa San Miguel donde Grand Master Flash nos hizo
ver la diferencia entre rascar los vinilos y un auténtico scratch, justo antes
de que fuera la Mala Rodriguez la que llevara al extasis al público mas hiphopero
del festival. Sin tiempo para descansar ni para estar quietos, vimos el live act
de Dave Clarke, escuchamos el house americano de los Masters at Work, y volvimos
a disfrutar del terrorismo sonoro de Dj Rush, pero nuestros pasos se encaminaron
de nuevo a la tienda San Miguel, donde se preparaba uno de los platos fuertes
de la noche. Nos sorprendió no escuchar música y ver la mayoría de las luces apagadas,
y cuando más de un impaciente comenzaba a buscar munición para disparar hacia
el escenario, hicieron su entrada en el escenario los Front 242, que a pesar de
parecer clones del cantante de “La Mosca”, hicieron vibrar al público con la fuerza
de su directo. Los años no han hecho mella en estos pioneros de la música electrónica.
Nosotros continuamos con nuestra ruta para ver a gente como Dj Vadim o Michael
Mayer, pero cuando nos dirigíamos hacia la Bacardi Tent para ver a Todd Terry,
nuestros pies sintieron el irrefrenable impulso de ir hacia el Open Air. Y así,
igual que los ratones acuden a la llamada del flautista de Hamelin, nosotros fuimos
abducidos musicalmente por la sesión Roku de Ben Sims y Mark Broom, mano a mano
y codo con codo, mientras el público la disfrutaba mandíbula con mandíbula. No
sabemos si concederle el mérito a los psicotrópicos o al impresionante despliegue
de techno bailable que hicieron Ben y Mark, pero la pista no paró de moverse un
solo momento, siendo habituales los “Momentos Axe” en cada uno de los subidones
que se marcaban estos genios ingleses. De carpa a carpa y tiro por que me toca,
aunque nos tomamos un descanso para descubrir con alegría que la gente de Bacardi
nos tenía reservada una pequeña barra libre a la gente de prensa. Toda la euforia
que nos habían transmitido un par de pelotazos se nos fue por el desague con el
inicio de la sesión de Richie Hawtin (el dj antes conocido por su calva y sus
gafas de pasta y ahora conocido por sus lentillas y su mechón hortera-rubio-platino),
que mas bien comenzó pinchando como “Plastikman” (su alias para pinchar minimal).
Demasiada experimentación y lentitud para una pista deseosa de beats y de carnaza
musical. Mientras nosotros dudabamos entre volver a la barra libre o sacar alguna
foto al dj, fuimos sutilmente convencidos de permanecer en la pista, asi que dejamos
que la temperatura de la pista fuera subiendo poco a poco, y antes de que nos
quisieramos dar cuenta, el auténtico Richie Hawtin ya había tomado el control
de los platos, no dejando a nadie quieto durante toda su sesión.
Con
fuerzas y alegrías renovadas después de escuchar al crack canadiense, volvimos
a pasar por la zona VIP Bacardi, donde pudimos intercambiar impresiones nada mas
y nada menos que con Adam Beyer, Christian Smith y Oxia. En estos momentos son
en los que me alegro por no haber hecho peyas en las clases de inglés allá por
el instituto. Una experiencia religiosa hablar con estos tres genios, os lo aseguro.
Salimos de la zona VIP en un estado de extasis tal que andabamos sin apenas tocar
el suelo, no sabemos si por compartir unos tragos con djs tan admirados por nosotros,
o fruto de la barra libre. El caso es que el Open Air volvió a ejercer atracción
magnética en nuestros pies y antes de que nos quisieramos dar cuenta estábamos
escuchando otra genial sesion a 6 platos, esta vez de la mano de Umek y Valentino
Kanzyani. ¡Que sesión! ¡Que musica! ¡Qué técnica!. Y sobre todo, que simpáticos
que son estos eslovenos, totalmente opuestos a los dos ingleses que les habían
precedido, mucho más secos y apáticos con el público. Salimos del Open Air dispuestos
a volver a recorrer varias carpas, y nos dimos cuenta que habíamos bailado tanto
que se nos había olvidado sacarles una foto!! Aprovechamos nuestra acreditación
de prensa y un par de despistes de la gente de seguridad del festival para colarnos
en un par de cabinas, por lo que pudimos tener a nuestro lado a gente como Goldie,
que aparte de ser uno de los personajes más importantes del Drum’n Bass mundial,
tiene en su currículum el haber participado en películas como Snatch:Cerdos y
diamantes, o haberle hecho la vida imposible a James Bond en alguna de sus películas.
También aprovechamos nuestra visita furtiva a las zonas restringidas para poder
ver en primer plano a Christian Smith, que superó las expectativas que teníamos
con él, puesto que fue una de las mejores sesiones de la noche. Finalmente estuvimos
en la carpa Tentaciones, disfrutando del techno sueco de Adam Beyer y de la elegancia
francesa de Oxia, dos sesiones excelentes también. El sol ya se iba alzando en
el cielo aragonés, y comenzaba a apreciarse en los rostros de la gente el cansancio
(y el abuso de las sustancias psicotrópicas). Después de reponer fuerzas con un
desayuno a base de pizza, estuvimos cumpliendo el sueño de ver en directo a uno
de los padres del techno, el señor Kevin Saunderson, al que se le veía disfrutar
como un enano mientras pinchaba. Nos acercamos por el Open Air, donde se podian
oir uno tras otro temas de Christian Wünsch y Exium, zapatilla sin concesion…
eso solo podia decir una cosa, Mulero estaba en cabina. Como era un dj que ya
hemos visto en muchas ocasiones, aprovechamos para poder acercarnos a otras zonas
y ver a gente como Ricardo Villalobos o el directo de los British Murder Boys
(osease, Surgeon y Regis). A esas alturas, las fuerzas ya escaseaban para nosotros
y para el resto de nuestra gente, asi que, un pequeño descanso tumbados en la
hierba artificial, y pusimos rumbo a Madrid, sacrificando los cierres de Marco
Carola, Mistress Barbara o Cristian Varela para evitar salir con todo el resto
del público. Y así fue nuestra odisea en los Monegros: cansados, llenos de polvo…
pero satisfechos y emocionados por haber estado en la fiesta más grande de nuestras
vidas! (The Master).